miércoles, 19 de febrero de 2014

Reflexiones sobre el Pensamiento de Enrique Dussel II

2.1.2.4. Exterioridad.-




Será desde la categoría de exterioridad que se podrá comenzar un discurso filosófico desde los oprimidos. Lo que Dussel pretende desde este lugar histórico, la periferia, es rescatar una realidad “por el sólo hecho de ser una realidad histórica nueva… Es la novedad de nuestros pueblos lo que se debe reflejar como novedad filosófica y no a la inversa” (Dussel, E. 1977).

Comprendiendo que en el mundo aparecen entes y cosas junto a instrumentos, hay un ente absolutamente sui generis, el rostro de otro hombre. Este otro, puede convertirse en una simple cosa sentido como instrumento (el chofer como prolongación del automóvil, el maestro como adorno de la escuela) o nos puede interpelar con su sola epifanía o revelación ante nosotros, cuando aparece y nos impacta con su sola voz. En el primer caso, el hombre pasa a ser un ente parte del sistema, en el segundo, el hombre deja de ser algo y se convierte en alguien.

Exterioridad entonces “quiere indicar el ámbito desde donde el otro hombre, como libre e incondicionado por mi sistema y no como parte de mi mundo se revela” (Dussel, E. 1977).
En este sentido, se comprende que el mundo tiene su fundamento último en el ser propio que conforma este sistema de sistemas. La importancia de la exterioridad, radica en que más allá del ser del mundo, se encuentra trascendiendo ese ser, una realidad distinta que guarda exterioridad respecto del ser del mundo; “se encuentra una cosa que tiene eventos, que tiene historia, biografía, libertad: otro hombre” (Dussel, E. 1977).

Encontramos entonces, que podemos recurrir a dos formas de enfrentar la realidad. La primera responde a una lógica de la totalidad, y establece su discurso desde la identidad del ser, hacia la diferencia (lo otro o el otro mejor dicho) instrumentalizando la alteridad. “Es la lógica de la alienación de la exterioridad o de la cosificación de la alteridad, del otro hombre” (Dussel, E. 1977).

La segunda responde a la lógica de la exterioridad, desde la alteridad del otro iniciando su discurso desde el abismo de su propia libertad, “esta lógica tiene otro ritmo, otros principios: es histórica y no evolutiva; es analéctica y no meramente dialéctica o científico fáctica, aunque las asume a ambas” (Dussel, E. 1977).

Comprendemos entonces, que la realidad del hombre es nacer separado y distinto desde siempre, constituyendo a la libertad como nota constitutiva propia de cada hombre. Y desde esa libertad convergemos hacia los otros, desde la proximidad histórica. El otro es distinto, y ya no diferente desde la lógica de la totalidad.

Entramos ahora, al terreno de la exterioridad entendida como el otro, y en este sentido  “el otro se revela realmente como otro, en toda la acuidad de su exterioridad, cuando irrumpe como lo más extremadamente distinto, como lo no habitual o cotidiano, como lo extraordinario, lo enorme (fuera de la norma), como el pobre, el oprimido; el que a la vera del camino, fuera del sistema muestra su rostro sufriente y sin embargo desafiante: -¡Tengo hambre!, ¡tengo derecho a comer!” (Dussel, E. 1977).

El otro se constituye en exterioridad de la totalidad del sistema que le oprime. El rostro del pobre, provoca e interpela hacia la búsqueda de la justicia, cuestionando los pilares mismos del sistema establecido. Para el sistema injusto, el otro se transforma en lo bárbaro, en lo infernal, “por el contrario, para el justo el otro es el orden utópico sin contradicciones” (Dussel, E. 1977).

No obstante lo anterior, el otro no se revela sólo individualmente. El rostro del explotado deja en evidencia a un pueblo, el rostro del pobre revela a un pueblo con historia, y debemos cuidar de que esta experiencia personal y colectiva no sea restringida a la individualización con la que se ha pretendido deformar desde la revolución burguesa europea.

Estos rostros que revelan un pueblo, dejan en evidencia el carácter histórico popular de la exterioridad, que confrontada con la estética europeizante que pretende fijar el rostro juvenil por medio del maquillaje, descubren los rostros campesinos, obreros e indígenas (que para la totalidad del sistema resultan repulsivos), y que para la filosofía de la liberación serán la belleza primera, futura y popular.

Aparece en este lugar, el otro como libre, en virtud de que es exterioridad de la totalidad. La libertad dependerá entonces de la capacidad de generar una incondicionalidad del otro en virtud de mi propio mundo del cual yo soy centro. “Se es otro en cuanto se es exterior a la totalidad, y en ese mismo sentido se es rostro (persona) humano interpelante. Sin exterioridad no hay libertad ni persona. Sólo en la incondicionalidad de la conducta del otro se descubre el hecho de la libertad, del libre arbitrio” (Dussel, E. 1977).

Cuando el otro, se transforma entonces en exterioridad de la totalidad del sistema, surge entonces como un no-ser. La mujer en la sociedad machista, o el huérfano son negados por la totalidad, transformándose en lo bárbaro. Se transforman en la nada. Sin embargo, será desde esta nada donde precisamente brotará lo radicalmente nuevo, es desde el no-ser para la totalidad, desde donde surgirá en la historia lo nuevo.
Junto con la libertad revelada, en virtud de la razón, nos encontramos frente a la imposibilidad de conocer a cabalidad la exterioridad del otro, que se transforma en misterio para la totalidad. Lo incomprensible de la exterioridad pone en evidencia que la razón no puede abarcar toda la realidad del otro, y en vez de transformarse ese espacio no conocido en irracionalidad, da lugar a la fe. Para el autor, “aceptar la palabra del otro porque él la revela sin otro motivo que porque él la pronuncia es la fe” (Dussel, E. 1977). Estamos entonces en el ámbito donde la razón no da respuestas, pues donde no se puede adentrar la razón, damos paso a lo que la fe puede desentrañar: el misterio del otro como otro.

Claro está además, que “la razón se ha tornado el arte de preveer y ganar la guerra” (Dussel, E. 1977) y en virtud de ello, se ha posicionado el discurso de la filosofía de la liberación en como un pensar el mundo desde “la exterioridad alterativa del otro” (Dussel, E. 1977), negando desde esa posición el ser del sistema dominante y su utopía “en nombre no de una utopía futura sino de una utopía presente: los pueblos periféricos, las clases oprimidas, la mujer y el hijo” (Dussel, E. 1977).


Este hecho da paso a lo que Dussel llama “Pulsión de Alteridad”, entendiendo que  esta “pulsión, deseo, amor de justicia real, es como el huracán que destruye los muros, abre la brecha en la frontera ontológica y se vuelca torrencialmente a la exterioridad. La metafísica no sólo se juega en la fe ante la palabra interpelante, sino en la pulsión que moviliza, transforma, subvierte la realidad misma” (Dussel, E. 1977).





Ciudad de Casablanca, Capital Vitivinícola de la República de Chile.
Miércoles 19 de Febrero de 2014. En el 24° Aniversario de la Toma de la Universidad del Estado Tennesee USA.

lunes, 17 de febrero de 2014

Reflexiones sobre el Pensamiento de Enrique Dussel

2.1.2.6. Liberación.-


Al llegar al concepto de liberación se cristaliza lo mas esencial del discurso metafísico, entendiendo metafísica como el pasaje de la ontología a lo que está más allá del ser, a lo transontológico, al otro presente en la realidad. En este sentido nos encontramos más allá de la fenomenología y “más allá de la fenomenología se abre camino la epifanía: la revelación (o apocalíptica) del otro por su rostro” (Dussel, E. 1977). El rostro del otro, nos posiciona más allá del sistema establecido, la manifestación epifánica nos permite comprender que la acción liberadora no es una acción fenomenológica, dentro del mismo sistema; sino que “la liberación es la praxis que subvierte el orden fenomenológico y lo perfora hacia una trascendencia metafísica que es la crítica total a lo establecido, fijado, normalizado, cristalizado, muerto” (Dussel, E. 1977).
Podemos ahora diferenciar entre la conciencia moral presente dentro del sistema dominante, entendida como la aplicación de los principios vigentes  por el centro dominador; y la conciencia ética, como la capacidad que se tiene de escuchar la voz del otro que traspasa los límites del sistema instalado desde la moral del dominador.
Constituidos desde la conciencia ética, podemos escuchar la voz del otro, pero para escucharla “es necesario ser ateos al sistema o descubrir su fetichismo. En segundo lugar, es necesario respetar al otro como otro” (Dussel, E. 1977). El respeto por el otro surge como el lugar de toda actividad en la justicia; entendiéndolo no como respeto por la ley o el sistema vigente, sino el respeto por alguien, por la libertad del otro. Para Dussel, “el otro es lo único sagrado y digno de respeto sin límite” (Dussel, E. 1977).
Al escuchar el grito de protesta del otro, nos descentramos de nuestro propio sistema, y no introducimos en la novedad que significa hacerse responsable por el pobre ante el sistema. “Responsabilidad es tomar a cargo al pobre que se encuentra en la exterioridad ante el sistema” (Dussel, E. 1977). Y en este ejercicio de responsabilidad el hombre justo se ve amenazado por el poder dominante que se siente atacado por su gratuidad frente a la alteridad interpelante del excluido. Se transforma así en un “héroe de la liberación, antihéroe del sistema, que avanza su vida y la pone en juego” (Dussel, E. 1977).
 Al exponerse de esa manera, el héroe liberador manifiesta su deseo por un nuevo orden, imposibilitando en la tarea, el buen funcionamiento del sistema vigente. Aparece entonces como corruptor de juventudes, profeta del odio y el caos para los dominadores evidenciando de esta forma que quien “posee la pulsión de alteridad o amor al orden nuevo en el cual el pobre y oprimido pueda habitar en la justicia, se transforma aun contra su voluntad, en el principio activo de la destrucción del orden antiguo” (Dussel, E. 1977).
El proceso liberador trae asociado entonces, la destrucción caótica del orden establecido, semejando el proceso en que las hordas bárbaras invaden culturas superiores, devastando sin dejar nada en su lugar. La destrucción en el caso del proceso liberacionista dejaría lugar al nacimiento de lo nuevo, entendiéndose que “todo momento de pasaje es agónico, y por ello la liberación es igualmente agonía de lo antiguo para fecundo nacimiento de lo nuevo, de lo justo” (Dussel, E. 1977).
La liberación se entendería entonces como “anárjica” que en griego quiere decir: más allá del principio, por cuanto el origen de su metafísica actividad es el otro, que está más allá de la frontera establecida. Este acto liberador, estaría traspasando el horizonte del mundo, abriendo una brecha hacia un nuevo orden, futuro e insospechado; negando la negación del sistema (que no integra al otro considerándolo no-ser) y afirmando la historia del otro y en esa alteridad a todo un pueblo.
En este ejercicio libertario, aparece el verdadero rostro de la alteridad del otro; que ha sido sistemáticamente escondido tras la máscara que impone el dominador cuando aliena y oprime instrumentalizando al obrero, al campesino o a la mujer y su hijo. Para que se revele el rostro histórico biográfico de lo popular, es necesario movilizar las instituciones totalizadas del sistema dominante; desapropiando al poseedor del sistema, para que el hombre que ha sido definido como parte del mismo, se revele en plenitud.
Aparece entonces, la mirada que responsabiliza por la liberación del rostro que se expone al rechazo pero exige justicia; “es la mirada interpelante que promueve la misericordia, la justicia, la rebelión, la revolución, la liberación” (Dussel, E. 1977).
Podemos ahora, comenzar a definir la praxis de liberación, ya no como mera praxis al interior del sistema vigente, pues esta sólo sería una praxis que mantendría el orden establecido; por esta razón la praxis liberadora debiese estar traspasando el horizonte del sistema dominante para crear un nuevo orden, considerando que “no hay liberación sin económica y tecnología humanizada, diseño, y sin partir de una formación social histórica” (Dussel, E. 1977).
La acción liberadora que se dirige al otro, debe ser simultánea a un trabajo en su favor (es una praxis poíetica) por esta razón, la praxis liberadora “es el acto mismo por el que se traspasa el horizonte del sistema y se interna realmente en la exterioridad por el que se construye el nuevo orden, una nueva formación social más justa” (Dussel, E. 1977).
Esta praxis sintoniza con el vocablo hebreo “habodáh” que significa trabajo, y con el griego diakonía que se traduce como servicio. Trabajo y servicio que no se condice con el cumplimiento de una ley; sino que “es un trabajo (poíesis práctica, o praxis poiética) que se efectúa por el otro en la responsabilidad; por su liberación… la praxis de liberación es la procreación misma del nuevo orden, de su estructura inédita, al mismo tiempo que las funciones y entes que lo componen. Es una tarea realizativa por excelencia, creadora, inventora, innovadora” (Dussel, E. 1977).
En este sentido, y así como encontramos el ethos del dominador; también se configura un ethos liberador desde las categorías anteriormente descritas. Para Dussel, “el ethos de la liberación, del liberador por excelencia, es el modo habitual de no repetir lo mismo, sino que por el contrario, se trata de la aptitud o capacidad hecha carácter de innovar, de crear lo nuevo” (Dussel, E. 1977).
Sin embargo, este ethos se configura en torno a un eje esencial, que no es ni la compasión, ni la simpatía, sino la conmiseración entendida como “la pulsión alterativa o de justicia metafísica; es el amor al otro como otro, como exterioridad; amor al oprimido, pero no en su situación de oprimido, sino como sujeto de la exterioridad…descubrir al otro como otro y ponerse junto-a (con-) su miseria, vivir como propia la desproporción de ser libre y sufrir su esclavitud” (Dussel, E. 1977).
La conmiseración se transforma en el quicio que organiza todo el ethos y que ilumina el quehacer de la praxis liberadora; que permite distribuir según la dignidad de la persona y no en función de una legislación pervertida o de un sistema opresor. Desde la conmiseración se escucha atentamente al otro que interpela, se permite la entrega total de la vida en pro del nuevo orden a conquistar, a costa muchas veces de la propia vida, es el motor de la novedad innovadora de la praxis liberadora permitiendo encarnar en la historia la emancipación del oprimido y es por eso que “la auténtica política liberadora aconseja al héroe libertador y al pueblo hasta dar la vida por el orden nuevo; es prudencia imprudente para los dominadores del sistema, sabiduría absurda para la sabiduría en boga” (Dussel, E. 1977).
Si este pensar hace temible a quien se dispone a la tarea liberadora, ante los ojos del dominador, más temible es el hombre que no teme a la muerte, y es libre ante la muerte quien antes es libre al confort que atrapa al hombre burgués de la sociedad de consumo. La templanza frente a los dulces brazos del confort, permitiría desprenderse de todo para el servicio al pobre hasta la muerte, moldeando para ello la disciplina necesaria a seguir; pues “sin disciplina no hay liberación”. (Dussel, E. 1977).

Sin embargo, esta bondad que es la fuente misma del acto liberador y que se exterioriza en obras creadoras, revolucionarias e innovadoras, se aventura en un proyecto hacia la utopía real “realización de la exterioridad del otro, lo realmente utópico: lo que ahora y aquí no tiene lugar… hacia el orden nuevo” (Dussel, E. 1977), y en este sentido es crítica al orden establecido, su ruptura y destrucción. El acto liberador, su praxis se transforma entonces en ilegal, pues actúa fuera de la legalidad del sistema al minar sus fundamentos. “Es la inevitable posición de la liberación: la ilegalidad subversiva” (Dussel, E. 1977).

Celebrando la Pascua de Camilo Torres
+15 de Febrero de 1968
Valparaíso, 17 de Febrero de 2014

viernes, 14 de febrero de 2014

Prostitución Sagrada, Manejo de la Culpa y Adulteración de un Sacramento: Reflexiones sobre el Rito de la Confesión.

"El confesionario no debe ser una sala de torturas, sino el lugar de la misericordia del Señor que nos estimula a hacer el bien posible'" (Evangelii Gaudium 44 - Papa Francisco)



Agradeciendo la invitación del hermano presbítero Javier Riquelme Aguayo (C.Ss.R), quien a partir de las palabras del Obispo de Roma sobre el sacramento de la confesión escribió este post, quisiera señalar que la reflexión siguiente es una reflexión “situada”, pues quien escribe es bautizado y confirmado en la fe católica, y siendo compañero de estudios del Hno. Javier, he podido beber de la teología en el mismo Instituto Alfonsiano. La constante búsqueda vocacional me ha llevado a servir a la población más vulnerable y empobrecida desde el rol de psicólogo en un Hospital Público; y en el cruce de la Psicología y la Teología, me he podido encontrar con el pensamiento de un Sacerdote Jesuíta, asesinado por un comando militar en el Salvador, quien desarrolla lo que hoy se conoce como Psicología de la Liberación. Desde esa perspectiva entonces, se sitúa el desarrollo de estas reflexiones.

Desde que despunta el movimiento bíblico a inicios del s.XX, se produce en la Iglesia un giro que alcanza su cúspide en la celebración del Concilio Vaticano II, y entendiéndose la Iglesia como “Servidora del Mundo” y “Sacramento de Salvación”, se motiva un aggiornamiento o puesta al día que desde hace 50 años, todavía nos moviliza con la fuerza del Espíritu en un (a mi juicio) hermoso Kairós. Esta revolución eclesial, ha ido impulsando un proceso complejo de “vuelta a los orígenes” que ha tenido diferentes matices y prácticas. Algunos han regresado al latín y otros más inquietos se han dado a la tarea de descubrir en el Jesús histórico al Cristo de la Fe.
En el encuentro con el ministerio de Jesús de Nazaret, atestiguado en el Evangelio, se puede encontrar la centralidad de su praxis (desde la Cristología Liberadora de Jon Sobrino) en el anuncio del Reino y en la novedad de un Dios Abbá, cuya opción serán los empobrecidos. En este ministerio encontramos un Dios cercano cuyo “Principio de Misericordia” le hace compartir el destino de los excluidos; y desde esa mirada, siguiendo el Shalom del venerable padre Häring (CSsR) el sacramento de la misericordia, es uno de los más bellos gestos que se encuentran en la Iglesia entendida como servidora. Y ese es el significado que puede tener para mí, en cuanto sacramento, desde la reflexión teológica.



Sin embargo hay un proceso histórico del cual hacerse cargo, y como laicos tenemos el derecho de manifestar lo que observamos y en conciencia denunciar la injusticia al interior de nuestra propia comunidad.  Sabemos que a lo largo del tiempo, este sacramento ha sido manipulado y utilizado para beneficio de una clase de presbíteros que ejercen una especie de “prostitución sagrada” al manipular la intimidad de los fieles y manejar la culpa como divisa de cambio y financiar su status social. La gran reforma protestante, se combustiona con la venta de indulgencias (perdón de pecados a cambio de dinero) que financiaban las obras arquitectónicas de la ciudad del vaticano; y a pesar de ello, por lo menos en la Iglesia Luterana se mantuvo la confesión como una sana práctica, pero sin el carácter de sacramento.

La prostitución sagrada que menciono, no es una reliquia histórica, sino que son hechos que ocurren cotidianamente en nuestros espacios eclesiales. El caso emblemático es el del Sr. Karadima, que sabemos no es un caso aislado, sino que es recurrente que se utilice el manejo de la culpa para intentar manipular a los fieles en beneficio propio, asociado a dinero y poder. Y sin querer ser sardónico ¿Cuánto es el estipendio por ir a confesar antes de una primera comunión? ¿De verdad hay que creer eso de que no se cobra por los sacramentos?.

El desprestigio del sacramento de la confesión no es porque la sociedad se ha secularizado, (de hecho ese es un problema europeo no latinoamericano, sino ¿cómo se explican los 800.000 peregrinos que se esperan en Lo Vásquez cada 8 de diciembre?); sino por el ejercicio inescrupuloso e irreflexivo, por parte de quienes administran este sacramento en medio del pueblo de Dios. Y si no es argumento suficiente el abuso sexual de menores por parte de miembros del clero, que utilizando la herramienta del control por medio de la culpa; quizás sería bueno refrescar la memoria, de cómo los capellanes militares se prestaron para ejercicios de simulación de fusilamiento, y utilizaron la confesión como cámara de tortura (lo mismo que condena el papa Francisco), o el trabajo que realizaban los misioneros en los campos, cuando confesaban a los inquilinos y después denunciaban en la mesa del patrón a quienes por subsistencia robaban comida.



Reflexionar seriamente del sentido del sacramento en un tiempo donde se exige a los cristianos “armar lío”, nos debiese llevar a reflexionar sobre el sacramento del encuentro con la misericordia de Dios y a denunciar  el nuevo ejercicio de los prostitutos sagrados que se hacen llamar sacerdotes. Evidentemente hermano Javier, creo que ud. no es uno de ellos; pero que le rodean varios, no me cabe ninguna duda.


Viernes 14 de Febrero de 2014. En la Fiesta de San Valentín, Cirilo y Metodio
En en el Martirologio Latinoamericano: Pascua de Rick Julio Medrano. Religioso.
Mártyr de la Iglesia Perseguida de Guatemala.

EL CIELO ABIERTO

REFLEXIÓN AUDIOVISUAL EN EL DÍA DE SAN VALENTÍN, CIRILO Y METODIO



Puerto de Valparaíso, Viernes 14 de Febrero de 2014 V DAY

jueves, 13 de febrero de 2014

3.3.2.1.2 La Opción Histórica del Psicólogo

Reflexiones sobre el pensamiento del Psicólogo

 Ignacio Martín Baró.

Si bien es cierto, el psicólogo no está llamado a resolver los conflictos fundamentales de los pueblos latinoamericanos, su opción histórica radica en acompañar los procesos psicosociales que están a la base de un movimiento de liberación y para el autor hay tres puntos fundamentales que en esta dirección se configuran como necesarios:
a)      “El psicólogo debe replantearse la imagen de sí mismo como profesional” (Martín Baró, I. 1998 p.176), pues no se puede seguir bajo la lógica de los esquemas foráneos, debiendo profundizar en los problemas propios de la población latinoamericana.
b)      Se traduce esto en una urgencia de “asumir la perspectiva de las mayorías populares” (Martín Baró, I. 1998 p. 176), Configurando el pensamiento psicológico desde el lugar social desde donde se mira la realidad, tomando conciencia que hasta el momento el conocimiento se configura desde los sectores dominantes de la sociedad.
c)      Esta opción histórica configura la opción más radical que confronta la psicología latinoamericana hoy, que “radica en la disyuntiva entre el acomodamiento a un sistema social que personalmente nos ha beneficiado o una confrontación crítica frente a ese sistema” (Martín Baró, I. 1998 p. 177).

De esta manera, la opción más radical de la psicología latinoamericana se funda en el aceptar o no, acompañar a la mayorías empobrecidas, excluidas y oprimidas en su lucha por constituirse como “pueblo nuevo en una tierra nueva” (Martín Baró, I. 1998 p. 177). Y concluye el autor, afirmando que no se trata de abandonar la psicología, sino de poner el saber psicológico al servicio de la construcción de una sociedad donde el bienestar sea integrador de las mayorías y no se concentre en unos pocos sobre la exclusión y la deshumanización de la mayoría.


Puerto de Valparaíso, 13 de Febrero de 2014. Fiesta de Santiago Miller, hermano De La Salle, Mártir de la Educación Liberadora en la Iglesia Indígena Guatemalteca.


sábado, 8 de febrero de 2014

JUICIO EN CHILE A UN PUEBLO ORIGINARIO

¿SE RESPETA LA DECLARACIÓN DE DERECHOS HUMANOS HOY EN CHILE?


Comunicado del Machi Celestino Córdova:
Me dirijo a mi pueblo mapuche, a todos los pueblos originarios en el mundo y a toda la sociedad no mapuche, reflexiva y comprensiva, nacional e internacional que simpatizan por nuestra lucha.
Comunico que:
Desde que se ha dado inicio al juicio oral en mi contra, se han vulnerado y discriminado profundamente la parte espiritual, moral, cultural y la libertad de expresión de nuestro pueblo mapuche. Por lo que hoy es una gran responsabilidad la del estado chileno ante los ojos del mundo, por su actitud ofensiva y represiva a través de sus instituciones que históricamente ha ido generando la alteración espiritual, individual y colectiva.
Pese a todo hago un gran llamado a seguir ejerciendo nuestro legítimo derecho a la libertad, a reivindicar la pertenencia de nuestros antepasados para la reconstrucción de la nación mapuche. En conjunto estar atentos a la pronunciación del poder judicial del estado chileno, que me ha llevado a juicio sin tener prueba alguna, por lo que la cárcel pasa a ser solo es una amenaza frente a las nuevas generaciones y un gesto de nulo interés y voluntad política, de los actores del estado chileno para la convivencia armónica.
Así, tratando de atemorizarnos por el solo hecho de alzar la voz sin temor alguno por recuperar y defender nuestro territorio y entorno natural.
Pero en lo principal mantener la dignidad por el honor y respeto a nuestros antepasados y la lealtad de todos los espíritus que habitan en la naturaleza, que son la base fundamental y el respaldo más poderoso que jamás nos abandonará.
Finalmente re afirmar que mis mensajes son válidos en la medida que salgan de la vocería oficial, en su momento la lamngen Kelv Tranamil y actualmente, el peñi Sergio Painemil.

Wewayiñ ta rumel
Machi Celestino Córdova, autoridad ancestral.
Lof Lleupeko
Comunidades en resistencia.
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FUERZA TATIC SAMUEL; ARRIBA LOS EMPOBRECIDOS Y LAS INJUSTICIADAS DE ESTE MUNDO!



VALPARAÍSO, 8 DE FEBRERO DE 2014
CELEBRANDO LA REBELIÓN DE LOS ESCLAVOS DE NEW YORK EN 1712


ABRAZOS FRATERNOS
MICHEL

viernes, 7 de febrero de 2014

Palabras desde La Psicología de la Liberación



"NO Queremos destruir su fe, pues ya ha sido Prostituída por ustedes mismos; solicitamos nos dejen informarla psicológicamente, en inspiración con el Vaticano II y las Conferencias del CELAM, en la reflexión sobre la realidad del Pueblo de Dios; en este territorio al Sur del Mundo"

Hace un par de días, se suscitó un horrible crimen en un hogar bajo tutela SENAME. La justicia debe investigar, pues se presume inocencia desde el derecho; pero nada prohíbe informar el descarnado vía crucis de un niño de las clases más empobrecidas del Chile actual.

¿Por qué las autoridades han guardado silencio sobre este Infanticidio?



¿Por qué el grupo de Defensores de los DD.NNA que ocuparon la Sede de UNICEF han sido silenciados en la prensa nacional?

¿Por qué los fanáticos religiosos del Congreso Nacional no han dicho nada al respecto?

Y Para empeorar la situación: los pastores del rebaño cristiano se quedan mudos!



Episcopoi Stulto!... Guardarás silencio sobre este crimen también?


¿Porqué los Obispos de Chile guardan silencio ante este horrendo infanticidio? 
¿Se habrán olvidado del Evangelio? (Lc 2, 13-17)



  • Palabras a la Psicología de la Liberación: 
  • "El infierno no puede habitar ni tu cabeza, ni tu corazón... Déjalo para los cuentos de Hadas"


Un Abrazo desde Valparaíso a todas y todos los psicólogos y psicólogas que se la están jugando por un mundo menos violento con nuestros hermanos y hermanas empobrecidos e injusticiadas



Valparaíso; Viernes 7 de Febrero de 2014.