miércoles, 23 de abril de 2014
domingo, 9 de marzo de 2014
MANIFIESTO
A Todos y Todas; Psicólogos y Psicólogas que llevan en la Frente la Memoria de los Vientos del Sur, a todo el Pueblo Creyente y a quien viva de Buena Voluntad:
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| Monica Belucci en el papel de María de Magdala |
La Viuda Enamorada grita Resurrección a los cuatro vientos, mientras el Sanedrín, embriagado de poder y revestidos por el Miedo celebran el cadáver de Miguel.
Dicen que en la mesa de la Liturgia Adulterada de la falsa libertad de mercado; reposaban botellas de fino vino espumante!
El Gérmen del Kairós ya ha sido parido de Útero en corazón de Pachamamma, fecundado de manos tibias de Hermano Planeta, abrazándote en Prístina Esperanza.
| Niños y Niñas en Comunidad Mapuche de Playa Ancha |
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| Leelee Sobiesky en Jean D'Arc |
Comienzan aperturas de Hogueras para recibir a pedófilos prostitutos sagrados, de Principados Espúreos; Mientras los Altares esperan Vírgenes, Putas y Brujas!
El Clamor de los Empobrecidos y las Injusticiadas, ha roto los 7 sellos sagrados y el Dios Vivo a decretado a Cuerno Tiempo de Concilio...
Ha montado en Pedo a Karadima, Masiel y algún otro protegido por el Papa Magno casi Canonizado
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| Juanita Fernandez Solar. Teresa de los Andes |
Exorcismos de Memoria para la Iglesia Chilena, pues el Manto Inmaculado de Teresa de Jesús;
La niñita Fernandez Solar, fue encontrado cubierto de Semen y los Vigilantes guardan Cómplice Silencio.
El Asesino no supo que Víctor fue un seminarista en ciernes, siendo su promotor vocacional el Padre Rodríguez de Feliz Memoria en la Basílica de Santiago.
¿ Rodríguez Erdoíza o Rodriguez a Secas?...
¿ Rodríguez Erdoíza o Rodriguez a Secas?...
...Ó el cadáver de otro abusado por el poder tiránico y dictatorial revestido de porcelana lautarista y masónica monarquía.
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| Víctor Jara Martínez ( 1932-1973) |
Burdos Burdelles, valga la redundancia, o cómo sea que se escriba; al final la Merka es siempre la misma:
La Carne de Esclavas Negras o el Oro de Territorio Ancestral.
200 Años no son nada, que febril la mirada... decía el curaíto mientras veía zarpar el buque Insignia.
Allí Yacía mancillada, la Dama Blanca, con Sangre de Mortal Santidad.
La cabina de un cirujano y la estola del Abel Capellán están aún manchadas con Sangre!
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| Patricia Woodward Yrriberry |
... Frío dolor Martyrial Victor... Miguel ¿Por qué riman con Emmanuel: Dios con Nosotros?
Santa Carmela, connvoca a los Albertos y los Franciscos;
a las Doncellas de Orleans, Panguipulli y Playa Ancha.
Vocame-Vocate a las más fina juventud creyente.
Monjes Viejos y Viejas Monjas
Despertad a los Signos de los Tiempos...
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| Natividad Llanquileo. Líder Juvenil Mapuche. |
Avisad a las Danzantes Cofradías Del Amor Hermoso
Que griten a la memoria del Abba Pater reunidas junto a todo el Pueblo Creyente
Y Anuncien que el Tiempo de Liberación ya Tronó su Jubileo.
Ciudad Puerto de Valparaíso, Capital Legislativa de la República de Chile.
Domingo 9 de Marzo de 2014
1° de Cuaresma. Celebrando la Pascua de la Masacre de Santa Elmira.
500 Familias ocupan una Hacienda y son expulsadas por la Policía Militar:
400 heridos, 22 presos.
Salto do Jacui. RD, Brasil. Marzo 1989.
Salto do Jacui. RD, Brasil. Marzo 1989.
Ubicación:
Valparaíso, Región de Valparaíso, Chile
martes, 4 de marzo de 2014
Reflexiones Sobre el Pensamiento de Gustavo Gutierrez VI
2.3.3.3. Ensayo de Síntesis: Pobreza como Solidaridad y Protesta
Luego de describir dos formas de comprender la pobreza en
cuanto a estado escandaloso y como infancia espiritual; el autor nos propone
una tercera alternativa, para profundizar en la comprensión cristiana del
testimonio de probreza entendiendo “la
pobreza como un compromiso de solidaridad y protesta.” (Gutierrez, G. 2008)
Se comprende entonces que la pobreza en el sentido bíblico se
asocia a la pobreza material entendida como un mal que afecta a la humanidad,
transformándose de esta forma en algo repudiable, que ni puede ser elevada a la
categoría de ideal por la comunidad de cristianos. Asumir la pobreza material
como virtud, estaría en la línea de la justificación (involuntariamente hablando)
de la situación de opresión e injusticia que causan la marginación y la pobreza
en nuestro continente.
Así mismo, la pobreza entendida como infancia espiritual, no
se comprende sólo como el desprendimiento de los bienes de este mundo, sino
como una actitud más radical y profunda ante el Dios de la Vida, donde la
relación con el uso, o la propiedad de bienes económicos es ineludible, pero
secundaria y parcial. La infancia espiritual se entiende desde la perspectiva
de un “poder de acoger” y no como recepción pasiva del don de Dios,
redefiniendo de esa forma la relación total que establecen los hombres con
Dios, con los otros y con las cosas.(Gutierrez, G. 2008)
Para poder comprender entonces, la noción de pobreza como
compromiso y protesta, tendremos que mirar a la figura de Jesucristo, que en
palabras de Pablo “siendo rico se hizo pobre” con el propósito de que nos enriqueciéramos con su pobreza.
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| Felipe Berríos S.J. |
El aniquilamiento del Dios-hombre Jesucristo, se debe a que
asume de esta manera la fragilidad del género humano para su redención,
manifestando en el gesto de asociarse al pueblo pobre, su amor y solidaridad
con quienes padecen del mal asociado a la pobreza, posicionándose claramente “para luchar contra el egoísmo humano,
contra todo lo que divide a las personas,
contra lo que hace que haya ricos y pobres, propietarios y no propietarios,
opresores y oprimidos”. (Gutierrez, G. 2008 p. 428)
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| Mariano Puga Sacerdote Amigo de los Empobrecidos |
En este sentido, la pobreza como acto voluntario sería un “acto de amor y liberación” (Gutierrez, G.
2008), en la línea de la denuncia por medio del testimonio de una situación
que va en contra del evangelio. Se manifiesta de esta forma que el compromiso
cristiano con la pobreza del otro, con el sufrimiento de la miseria y la
opresión a la que son sometidos, deja en evidencia el mal presente en la
humanidad, fruto del pecado (o ruptura de la comunión) que esté representa.
En palabras del padre de la teología de la liberación, “no se trata de idealizar la pobreza sino,
por el contrario, de asumirla como lo que es: como un mal; para protestar
contra ella y esforzarse por abolirla. Como dice P. Ricoeur, no se está
realmente con los pobres sino luchando contra la pobreza” (Gutierrez, G. 2008
p. 428); y en el origen de esta protesta está el testimonio del Maestro de
Nazareth, pues desde la fe, se asume el testimonio de seguir la pobreza como
imitación de Cristo, que asume no sólo la pobreza por solidaridad, sino para
liberar a la humanidad de las garras del pecado que rompe el tejido social y
conduce a la injusticia.
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| Hna. Karoline Mayer |
En el ejemplo evangélico de la comunidad idealizada de los
Hechos de los Apóstoles, los bienes eran puestos en común, [“nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo lo tenían
en común” (Hech. 4, 32)]; no entendiendo la pobreza como ideal, sino que
tendiendo a abolir la situación de ignominia sobre el empobrecido.
J. Dupont indica que no se trata de erigir la pobreza como
ideal, sino de procurar que no haya pobres (Dupont,
J. en Gutierrez, G. 2008 p. 429) ; hecho que para Gutierrez tiene una
claridad indesmentible: “el sentido de la
comunidad de bienes es claro: suprimir la pobreza por amor al pobre”
(Gutierrez, G. 2008).
Desde la opción por el seguimiento de Jesús, denunciando el
empobrecimiento por la injusticia al mismo tiempo que anunciando la inauguración
del Reino; hasta el compromiso de la comunidad en la puesta en común de los
bienes materiales, se dibuja una mirada cada vez menos asistencialista y
justificadora de la injusticia que afecta a las mayorías populares del llamado
tercer mundo. En el ejercicio de llevar a la teología al plano de la reflexión
crítica de una praxis histórica, el término pobre no puede llevar en sí una
carga espiritualizada y sentimentalista.
Desde la perspectiva de la teología de
la liberación, el pobre es un rostro concreto, desde el cual no sólo se vive en
encuentro con el otro ser humano pisoteado, sino que será desde estos rostros
históricos donde se tomará una postura clara en terminos políticos, en función
de un proceso de liberación.
El pobre, el empobrecido, es la mujer, el joven, el campesino
y el indígena excluido; son los miles de rostros pisoteados por un sistema
económico y sociopolítico fundado en el despojo y la injusticia, es el
proletario buscando sus derechos elementales. Y será en estos rostros donde se
encarnará el ideal cristiano. “Optar por
el oprimido es optar contra el opresor” (Gutierrez, G. 2008 p. 430) nos
dirá acertadamente el autor, evidenciando el carácter político que las opciones
del Evangelio nos invita a hacer; y esta valentía en expresar su teología, estará
también amenazada por la violencia a que se exponen quienes intentan
desarrollar este proyecto en medio de latinoamerica y del resto del tercer
mundo. Poner en peligro la vida, estaría significando el compromiso con el
pobre real, surgiendo de esta manera “nuevas
formas de vivir la pobreza, diferentes a la clásica renuncia a los bienes de
este mundo” (Gutierrez, G. 2008 p. 430).
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| Loreto Fernández. Teóloga Chilena |
La discusión sobre la pobreza saltaría los estrechos límites
de comprenderla sólo en las direcciones de la pobreza material como mal e
infancia espiritual. Se enriquecería con un análisis de la realidad del tercer
mundo, de las mayorías empobrecidas sistemáticamente durante siglos; donde el
pobre no sólo viven en condiciones materiales deficientes, sino que también es
discriminado, excluido y criminalizado. La pobreza solidaria, no sólo renuncia
a las opulencia del rico opresor, sino que también solidariza en la causa
liberacionista, exponiendo a quien hace esa opción a la precariedad del otro,
de la alteridad que desea acompañar en el proceso comunitario de liberación;
pero que al fin de cuentas, inevitablemente le lleva a entregar la vida,
exponerla hasta el límite de la propia muerte. Esa es la realidad de una
pobreza que no se restringe a los bienes materiales, sino que se empapa hasta
entregar la vida por el amor a los otros.
Ciudad de Casablanca, Martes 4 de Marzo de 2014.
Pascua de Antonia Martinez Lagares, Martyr de la lucha Universitaria asesinada en Puerto Rico (1970)
Ubicación:
Casablanca, Valparaíso, Chile
lunes, 3 de marzo de 2014
Reflexiones Sobre el Pensamiento de Gustavo Gutierrez V
2.3.3.2. Significación Bíblica de la Pobreza
Tratando de profundizar en el desarrollo teológico del
termino “probreza”, el teólogo de la
liberación nos invita a adentrarnos en el terreno de la exégesis bíblica,
considerando que “tratado por toques
rápidos o profundos, describiendo situaciones sociales o expresando
experiencias espirituales difícilmente transmisibles, definiendo la actitud
personal y la de todo un pueblo ante Dios, o las relaciones de los seres
humanos entre ellos, la pobreza es un tema central tanto en el Antiguo como en
el Nuevo Testamento” (Gutierrez, G. 2008).
Tratando de desarrollar un concepto de pobreza evangélica,
Gutierrez nos referirá que desde las Sagradas Escrituras, la pobreza se
entiende en función de:
2.3.3.2.1. La Pobreza como estado “Escandaloso”
El autor comienza este apartado con la siguiente
constatación:
“La pobreza es
para la Biblia un estado escandaloso atentatorio de la dignidad humana y, por
consiguiente, contrario a la voluntad de Dios” (Gutierrez, G. 2008. P. 415)
Le erudición bíblica de Gustavo Gutierrez, le permite
graficar el rechazo que desde el elnguaje bíblico encontramos entorno al tema
de la pobreza en cuanto a situación de indignidad del ser humano.
Desde la exégesis bíblica se entiende que las imágenes que se
utilizan en torno al tema de la pobreza rara vez utilizan algún término neutro.
La caracteristica de los profetas es precisamente utilizar “designaciones que fotografíen al pobre concreto y viviente”
(Gutierrez, G. 2008). El pobre será definido por vocablos como “ebyon” entendido el que le falta algo y
lo espera de otro. Otro vocablo es “dal”
significante de debil o flaco. En una misma raíz se encuentran “ani” el encorbado o el que está bajo un
gran peso y finalmente “anaw” que
connota cierta forma religiosa al definirse como el humilde ante Dios. De la
raíz anaw, encontraremos el plural “anawin”
de posterior desarrollo en la teología de la liberación. También encontramos en
el Nuevo Testamento (de redacción griega) el vocablo “ptojós” que significa “el
que no tiene lo necesario para subsistir, el miserable obligado a la
mendicidad”.
Estos términos describen en el lenguaje bíblico la condición
humana desgarrada y humillada; ciertamente no se constituyen en una
idealización de la pobreza como una virtud espiritual o un objetivo a
perseguir. El contexto en que encontramos estas expresiones está relacionado
generalmente al mensaje de los profetas en una evidente protesta a la dignidad
pisoteada de una porción del pueblo de Israel que no sólo esta siendo excluida,
sino que son a su vez explotada por quienes detentan el poder.
En este sentido, es evidente una toma de posición que se
manifiesta en un claro rechazo a la pobreza; “la indignación es el clima en que se describe una situación de
pobreza, y se señala su causa: la injusticia de los opresores”. (Gutierrez, G.
2008).
Queda de manifiesto, desde esta exégesis bíblica, que la
pobreza no es querida por Dios, pero no se límita sólo al anuncio del Dios de
Jesucristo. Hay sobretodo una denuncia sobre las causas de esta condición de
pobreza, que no se debe a un cierto fatalismo, sino más bien a la explotación y
el abuso de unos pocos por sobre algunos pobres que son víctimas de otras
personas. “Los profetas denunciarán todo
tipo de abuso, toda forma de mantener a los pobres en esa situación y de crear
nuevos pobres”. (Gutierrez, G. 2008). En este sentido se denuncia y se
condenan las situaciones de opresión y de injusticia sobre los más frágiles en
el tejido social, encontrandose en el Nuevo Testamento una fuerte crítica a la
opresión de los ricos especialmente en el Evangelio de Lucas y en la Carta de
Santiago.
No obstante, junto con la denuncia de la opresión y el abuso
sobre el pueblo empobrecido; es posible encontrar otros lugares en las Sagradas
Escrituras, donde se mensionan medidas concretas y positivas para impedir que
la pobreza se instale en medio del pueblo de Dios (Gutierrez, G. 2008). Hay una cuerpo completo de la legislación
judaica, en los libros del Levítico y Deuteronomio, que se encargan
precisamente de evitar la acumulación de riqueza desmesurada y la explotación a
ella asociada.
Desde la perspectiva de la exégesis bíblica, para Gutierrez
existen tres motivos principales para tan energico repudio a la pobreza.
1.- “En primer lugar, la pobreza contradice el
sentido mismo de la religión mosaica” (Gutierrez, G. 2008). No se debe
olvidar la misió profética de Moisés que libera al pueblo de la Esclavitud de
Egipto. En el gesto liberador del Dios de Israel, que libera al pueblo de la
opresión, se entrelazan inextricablemente la libertad de la opresión y la
supresión de la pobreza que esta opresión implica. El ideal propugnado por el
antiguo testamento es precisamente el reflejado por el Deuteronomio, al
pretender una sociedad con “el ideal de
un pueblo fraterno donde no deberían existir pobres”(Gutierrez, G. 2008. p.419).
Aceptar la injusticia, la explotación y la pobreza sujeta a ellas,
significaría un retroceso a una situación histórica de esclavitud superada en
la gesta del Éxodo desde Egipto a la Tierra prometida.
2.- “Si el estado de esclavitud y explotación en que se hallaba el pueblo judío en Egipto es repudiado, es porque va en contra del mandato del Génesis” (Gutierrez, G. 2008).
3.- Finalmente, “los seres humanos no sólo han sido hechos a imagen y semejanza de Dios. Son además el sacramento de Dios” (Gutierrez, G. 2008)
Se comprende entonces, la pobreza como una expresión de
pecado, pues “en una palabra, la
existencia de la pobreza refleja una ruptura de solidaridad entre personas y de
comunión con Dios. La pobreza es expresión de un pecado, es decir, de una
negación del amor. Por eso es incompatible con el advenimiento del Reino de
Dios, Reino de amor y de justicia”. (Gutierrez, G. 2008)
2.3.3.2.2. La Pobreza como “Infancia Espiritual”
Así como encontramos una significación negativa de la
pobreza, entendida esta como un mal que afecta a la humanidad; en la biblia
podemos encontrar una segunda línea de interpretación, comprendiendo al pobre
como “el cliente de Yavhé”. La pobreza sería entonces, según este enfoque “un poder de acoger a Dios, una
disponibilidad a Dios, una humildad ante Dios” (Gelin, A; en Gutierrez, G. 2008
p.421)
El sentido religioso no le viene de forma antojadiza, sino
que responde a la lectura teológica que hacen los profetas de la historia del
pueblo de Israel. Frente a las infidelidades que el pueblo comete a su promesa
y Alianza que realizaron con el Dios Yavhé en el monte Sinaí; surge la noción
de un “Pequeño Resto”, el pueblo pobre e insignificante que es abandonado a su
suerte después de la caída de la monarquía y la invasión de la potencia
extranjera de Babilonia.
En el lenguaje profético se utilizan las mismas palabras que designan la pobreza como mal, aunque con el tiempo se va profundizando en su sentido más espiritual; siendo “el caso de “anaw” que, empleado en plural (anawin) designará en forma privilegiada al pobre espiritual” (Gutierrez, G. 2008)
En las figuras de los “Anawin” y el “Pequeño Resto” se
grafica de manera concreta el Israel del futuro. Desde el seno de ese pequeño
resto, empobrecido y abandonado, surgirá el Mesías esperado; será aquí que a
partir del siglo VII a.C., con el Profeta Sofonías“aquellos que esperan la obra liberadora del Mesías serán llamados
pobres”. (Gutierrez, G. 2008).
De esta manera, para el autor, la pobreza en su sentido espiritual se convertirá en un ideal de vida. “La pobreza así entendida es lo opuesto al orgullo, a una actitud de suficiencia; es en cambio, sinónimo de fe, de abandono y confianza en el Señor” (Gutierrez, G. 2008 p. 422). Consolidando esta interpretación de la pobreza como ideal de vida, se encuadran el testimonio de los profetas (Jeremías se llamará a si mismo ébyón [pobre]) y el trabajo del salmista, que presenta la actitud religiosa del pobre cómo el que conoce a Yavhé, el que se abandona y lo acoge; aquel que observa los mandamientos, y reconoce en los pobres a los justos e integros. Esta actitud, se contrapone al orgulloso, el que es enemigo de Yavhé y del desvalido. (Gutierrez, G. 2008).
Será en el desarrollo literario del nuevo testamento que la pobreza espiritual llegará a su plenitud. En los evangelios de Mateo y Lucas, encontraremos el concepto asociado a las Bienaventuranzas que Jesús declara a una multitud de seguidores.
En este sentido, Gutierrez describe que:
“la pobreza que
Mt. 5,1 (bienaventurados los pobres de espíritu) declara bienaventurada es la
pobreza espiritual, tal como se la entiende a partir de Sofonías: total
disponibilidad ante el Señor”. (Gutierrez, G. 2008 p. 423)
Serán entonces las bienaventuranzas de Mateo, un canto a la
pobreza entendida como infancia espiritual, una actitud de total apertura el
misterio de Dios; en último término será la actitud de Cristo, la de no tener
más alimento que la voluntad del Padre. Se sobrepasa entonces la relación de
pobreza y renuncia a los bienes materiales, elevando de esta forma, la pobreza
como ideal de vida de quien se dice seguidor de Jesucristo.
De la claridad de la interpretación mateana, nos pasamos a la
ambigüedad que genera la versión lucana. Según Gutierrez, la versión del evangelio de Lucas, “Bienaventurados los
pobres de espíritu” estaría generando algunos problemas de interpretación que
seguirían dos líneas diferentes. (Gutierrez,
G. 2008)
Será a Lucas a quien se le atribuyen la autoría de un
evangelio y del libro de Los hechos de los Apóstoles. En ambas obras “los temas de la pobreza material, de la
puesta en común de los bienes, de la condenación de los ricos, son frecuentes”
(Gutierrez, G. 2008) situación que da
pie para pensar que los pobres bendecidos son lo opuesto a los ricos que
condena, entendiendo de esta forma que “la
pobreza que se habla en la primera bienaventuranza sería entonces la pobreza
material” (Gutierrez, G. 2008 p. 423).
Esta constatación deja en evidencia una doble interpretación.
La primera de ellas estaría en la línea de canonizar a los pobres por su
condición social, otorgándoles el privilegio de la salvación sólo por su
condición socioeconómica; excluyendo de suyo a quienes no estarían dentro de
este grupo. De esta forma no sólo habría exclusión de los no pobres, sino que
además, la libertad de los que sí lo son, no sería tomada en cuenta, pues no
habría una opción voluntaria a la salvación sino una imposición por pertenecer
a una clase social. Esta interpretación, considerando el conjunto de la obra
lucana, no sería plausible, pues estaría muy lejos de la intención del autor y
del resto de las sagradas escrituras.
En cambio, la segunda interpretación se plantea desde una
perspectiva en que sin querer perder el sentido sociológico y real de la
pobreza, opone el mundo del presente con el que ha de venir, dejando a los
pobres en el lugar de la resignación y tolerancia conformista de su situación
de opresión, pues serán recompensados en la vida futura. En este sentido, se
sacraliza un modelo de explotación, promoviendo desde la fe la resignación
frente a la miseria e injusticia. Esto último, sí que estaría no sólo alejado
del resto de las sagradas escrituras, sino que iría en contra de la palabra
revelada por el Dios de Jesucristo.
Entendiendo esta interpretación como una
seudoespiritualización del concepto, el autor comprende que “no es posible, en efecto, esquivar el
sentido concreto y “material” que tiene, en este evangelista, el término pobre.
Dicho término designa, en primer lugar, a aquellos que viven una situación
social caracterizada por la carencia de bienes de este mundo, e incluso por la
miseria y la indigencia. Más aún, se trata de un grupo social marginado, con un
matiz de opresión y de falta de libertad” (Gutierrez, G. 2008 p. 452).
En esta perspectiva, el concepto de pobreza espiritual para
Lucas, no estaría en la línea de la resignación de una situación de opresión
porque será recompensada con la llegada del Reino de Dios; estando desligada de
la noción de pobreza material. Al contrario, si seguimos a Lucas, la pobreza
material es un mal que afecta la dignidad humana; señalando así que son
bienaventurados los pobres, no sólo porque el reino les pertenece, sino porque
esa pertenencia es actual. Para Gutierrez, y así lo asume la teología de la
liberación, el Reino de Dios es un don que se acoge en la historia para ser
llevada a su plenitud (Gutierrez, G. 2008) y este Reino trae consigo,
necesariamente, el restablecimiento de la justicia en este mundo. Jesucristo
declarará entonces bienaventurados a los pobres, por la cercanía de ese reino
de justicia que ya ha comenzado, es decir: “se
ha iniciado la supresión de la situación de despojo y pobreza que les impide
ser plenamente seres humanos, se ha iniciado un Reino de justicia, que va
incluso más allá de lo que ellos podrían esperar. Bienaventurados son, porque
el advenimiento del Reino pondrá fin a su pobreza creando un mundo
fraternal”(Gutierrez, G. 2008. p 426).
Ciudad de Casablanca, Lunes 3 de Marzo de 2014
Ubicación:
Casablanca, Valparaíso, Chile
jueves, 27 de febrero de 2014
Reflexiones Sobre el Pensamiento de Gustavo Gutierrez IV
2.3.3.1 Ambivalencia del Término Pobreza:
El término “pobreza” tiene irremediablemente un sentido
equívoco, significandose de esta forma, la ambigüedad de las nociones que
posteriormente entraran en juego.
2.3.3.1.1 La Pobreza Material
“El término
pobreza designa en primer lugar, la
pobreza material, es decir, la carencia de bienes económicos necesarios
para la vida humana digna de ese nombre. En este sentido, la pobreza es
considerada como algo degradante y es rechazada por la conciencia del ser
humano contemporáneo” (Gutierrez, G. 2008).
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| Campamento Esperanza de San Francisco. Comuna de San Bernardo |
No obstante la crudeza de estas declaraciones, la pobreza
material se tiende a entender en algunos lugares más conservadores del
cristianismo, como un “ideal” de vida. Configurándose como modelo de austeridad
y desprendimiento frente a los bienes de este mundo, asimilandose de esta forma
a un estilo de vida conforme al Evangelio.
Se comprende, que esta ambivalencia complica un desarrollo
mas acabado de la primera definición, pues estas disposiciones tranquilizadoras
de conciencia se han instalado por siglos en el tejido eclesial.
Otro frente de discusión lo conformaría la forma en que
algunos cristianos se relacionan de manera “fatalista” con el mundo “de los
pobres,” quienes por su condición son objeto de misericordia y actos de caridad
bastante limitados.
Siguiendo lo anterior, Gutierrez nos señala que: “Clases sociales, pueblos y continentes
enteros toman conciencia de su pobreza y percibiendo sus causas últimas, se
rebelan contra ella. Estamos frente a una pobreza colectiva que crea lazos de
solidaridad entre los que sufren y los lleva a organizarse para luchar contra
esta situación y contra los que usufructúan de ella” (Gutierrez, G. 2008).
Por lo tanto, la pobreza entendida como pobreza material está
en el nivel de lo infrahumano, en el mismo sentido que se señala en la Biblia. “Ser pobre quiere decir morir de hambre, ser
analfabeto, ser explotado, no saber que es ser humano,” (Gutierrez, G. 2008)
y es con ésta lucidez como debemos entender, según Gutierrez la pobreza
evangélica.
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| Rigoberta Menchu |
2.3.3.1.2 La Pobreza Espiritual
En relación a la pobreza espiritual, “el pobre sería, entonces, no tanto el que no posee bienes materiales,
sino más bien aquel que –aunque los posea- no está apegado a ellos. Lo que
permitiría afirmar, por ejemplo, que un rico puede no sólo ser un pobre
espiritual, sino que inversamente, un pobre puede ser rico de corazón”
(Gutierrez, G. 2008).
Esta definición, inspirada obviamente en una lectura literal
del Sermón de la Montaña presentado en el Evangelio de Mateo (Mt. 5,3) ha
relativizado el término de pobreza, conduciendo la discusión a territorios
acomodaticios y tranquilizantes, conservando la mayoría de las veces, el “status quo” de una sociedad basada en
la injusticia, la explotación y el beneficio de unos pocos a costa de la sangre
de los muchos.
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| Mireya García. Dirigenta de Agrupación de DD.DD en Chile |
Esta visión espiritualista, sin embargo, abre las puertas,
para una reflexión que tiende a considerar, que al fin de cuentas, “el pobre de espíritu” podrá optar por
la pobreza material, toda vez que haga el juicio correspondiente a diferenciar
la miseria (la pobreza infrahumana) de la pobreza evangélica; realizando así,
un proceso de conversión fundamentado en el amor fraterno y en el cumplimiento
de la ley de Cristo. (Mt. 22,36-40).
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| Clotario Blest Riffo. Fundador de la Central Unitaria de Trabajadores de Chile |
No obstante, Gutierrez hace incapié en que el término
pobreza, desde esta mirada, cae fácilmente en ambigüedades y fluctuaciones que
pretenden construir una pobreza abstracta, “hecha
a medida de nuestra pobreza espiritual” (Gutierrez, G. 2008) jugando de
esta forma, con las palabras y finalmente con las personas.
Ciudad de Casablanca, 27 de Febrero de 2014.
Celebrando la Pascua de Sebatiao Bezerra da Silva, del Movimiento Nacional dos Direitos Humanos. Mártyr de la Tortura. 27 de Febrero de 20011; Tocantins. Brasil.
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| Sebastiao Bezerra da Silva |
Ubicación:
Casablanca, Valparaíso, Chile
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